Vida larga, vida corta

Vivir es realmente maravilloso, aunque no me pasa desapercibido el sufrimiento físico y psicológico de muchísimas personas.

Pero convengamos que el hecho de haber nacido y ser quienes somos pone a nuestro alcance infinidad de posibilidades en la vida, nos convierte en seres realmente privilegiados.

Al escribir algo así, sé que me expongo a ser apreciada por muchos como una ingenua, utópica, poco realista y excesivamente idealista; pero sin considerarme ninguna excepción y siendo tan susceptible como cualquier otro mortal a las amenazas patógenas que rodean en el ambiente y creyéndome tan vulnerable como cualquier hija de vecina, me puedo identificar fácilmente con cualquier persona de nuestra singular especie humana.

Quiero y deseo que la unión que hace la fuerza se pose en nuestros hijos, “juventud divino tesoro” para que la vida si bien es corta la hagan y sientan repleta de infinidad de aprendizajes para hacerla única y especial.

Los tenemos y el día a día y las circunstancias nos alejan de ellos, crecen a la velocidad de un rayo y es allí donde nos preguntamos cómo fue eso y se fueron tan rápido.

Ciertamente vuelan rumbo en busca de nuevos aprendizajes, su propia vida que debemos respetar sea cual fuera la escogida por ellos bendiciendo su camino y deleitándonos de esos grandes obsequios que nos dan.

El secreto de existir está no sólo en vivir, sino también en saber para que se vive.
Se va la juventud año tras año; los días de primavera son fugaces y las frágiles flores mueren pronto. El sabio nos advierte que la vida es tan sólo una gota de rocío en una hoja de loto (Rabindranath Tagore)

Muestra de haber vivido lo expresa Joaquín Sabina así: “Uno se conoce a sí mismo y sabe lo fácil que es resultar herido, sobre todo si uno se emplea a fondo.

A mí me gusta comer de verdad, beber de verdad, besar de verdad, hablar de verdad, enamorarme de verdad y cuando pones tanto en todas esas cosas lo más normal es que salgas lleno de cicatrices.

Existen muchas formas de viajar hacia la profundidad del ser, tiene una serie de estaciones donde haremos un stop. Descubrir cuál es nuestra misión, tomar conciencia de la verdad y asumir una actitud frente a los desafíos que la vida nos presenta es el verdadero reflejo que el espejo de nuestra alma muestra.

Vivamos la vida disfrutando al máximo y como nunca todos los momentos que tengamos siendo maduros y responsables para evitar ir a los extremos y caer en situaciones que pongan en riesgo nuestra existencia, de nuestros hijos, familia.

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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