Cambios, crecimiento emocional…

Cada día que amanece trae consigo emociones que se traducen en buenas o impactantes.

Las personas con alta inteligencia emocional, cuidan muy bien sus pensamientos y palabras porque saben que éstos crean su realidad, expresan gratitud. Equilibran muy bien el pensamiento crítico con el reconocimiento sincero. Ven lo bueno en el otro, no sólo aquello que tiene que mejorar. Trabajan y se esfuerzan para lograr sus metas, pero se toman el tiempo para celebrar sus logros. Reconocen a los demás de forma auténtica y oportuna. Son agradecidos con la vida y con las personas por las cosas buenas que les suceden.

Si logramos comprender a nuestras emociones, para qué vienen a nuestra vida en ese momento y actuamos acorde a ello, obtendremos beneficios no sólo a nivel de nuestras relaciones, sino en nuestra salud, algo que cada vez más estudios demuestran. Nos sentiremos mejor con nosotros mismos incluso a nivel corporal. Por el contrario, cuando no atendemos a nuestras emociones ni las encauzamos de forma adecuada, aumentamos el riesgo de enfermarnos.

Lejos de lo que se creía anteriormente de separar la razón de la emoción, las emociones son las que conectan la razón con nuestro cuerpo. Podemos elegir utilizarlas como un puente para conectarnos con nosotros mismos, con nuestra salud y ser más felices.

La vida día a día nos enfrenta a situaciones y noticias que pareciera desvían del camino, nos descorazonan y bajan las energías.

Profundizar en los mensajes que nos trae, sin dejarnos influenciar negativamente marcará el camino a seguir.

Mahatma Gandhi nos recordó que si queremos cambiar al mundo, debemos cambiar nosotros; que si seguimos la ley del ojo por ojo, todos acabaríamos ciegos; que lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia y, como resumen de su filosofía, nos habla de prestar atención al mundo interno:
“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.
Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos.
Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos.
Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”

La vida es un aprendizaje, un camino en el que ocurren una sucesión de acontecimientos que sirven a cada uno para evolucionar como persona.

Ello implica desplegar la experiencia y favorecer las posiciones personales que van a servir para desafiar situaciones de crisis venideras y afrontarlas de forma sosegada. Nada cae en saco roto, simplemente son los retos del viaje y así, al mismo tiempo sirven para realizar el propio guión de la existencia.

Por esta razón cuando existen situaciones personales difíciles, si bien acarrean sufrimiento, sirven como aliadas, porque ayudan a tomar conciencia de la vida que se lleva hasta el momento, sirven para analizar en profundidad y cuestionar los cambios en ese instante.

Este aprendizaje, por tanto, ayuda por un lado a desenvolverse, a enfrentarse a las circunstancias vitales, es la escuela más directa para mejorar la capacidad personal, para saber encauzar los sentimientos positivos y negativos del momento, para adaptarse al juego de la vida, a las circunstancias puntuales del momento, y por otro lado aprender a actuar con valentía, con eficacia, con firmeza, evitando un progreso del sufrimiento, porque todo esto para bien o para mal ayuda a aprender las diferentes situaciones de la vida con una óptica constructiva, este va a ser el primer paso para madurar y desarrollar el autocontrol emocional.

«Éxito para todos atravesar en el trayecto de la vida».

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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Debemos tener en cuenta que si nos demoramos mucho en analizar o aprovechar una oportunidad, al final podríamos terminar encontrando una excusa para no actuar, podría ser demasiado tarde para

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