Probar amargo

Entre amigas hablando sobre los hijos y su crecimiento nos pusimos a filosofar pisando en realidades básicas necesarias por la que los hijos deben pasar para crecer fuertes y con proyectos de vida.

Tener un hijo nos transporta constantemente al futuro, pensando en qué podemos hacer para que nuestro pequeño tenga las mejores opciones de desarrollo integral.

Deseamos darles la mejor educación, las mayores comodidades y la mejor calidad en todo.

A veces incluso, podemos pasar noches en vela pensando en cómo organizar nuestras finanzas y nuestra vida para que todo esto sea posible.

Sabemos que no todo es dinero, pero la organización financiera y la estabilidad emocional y espiritual son factores que podrían ser determinantes en el futuro de nuestros hijos.

La honestidad, la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto, son esenciales para el sano desarrollo de los niños. Educar socialmente a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y a practicarlas con sinceridad, les ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren.

Además, les abrirá muchas puertas donde quiera que vayan en el futuro.

Que experimenten que el alma arde, promueve en ellos la comprensión de todos aquellos momentos que se viven en casa o a su alrededor.

Permitirles cruzar la calle con las debidas precauciones sin ser absolutos sobre protectores genera un sentido de alerta en ellos y también se mide la impulsividad al peligro para asì sentar los correctivos necesarios.

Seguramente los hijos tendrán muchas victorias en su vida, pero también algunas dificultades, de allí la importancia de prepararlos para la vida donde ambos, padres e hijos recogerán los frutos del esfuerzo.

Tratar de NO ser siempre la AGENDA de sus hijos les permitirá adquirir responsabilidad, iniciativa, organización, planificación, tener claridad de sus roles tanto en casa, colegio y ambiente nuevo de realización profesional.

¿Qué está pasando en la sociedad para que queramos ponerles todo tan fácil? falta de tiempo y miedo al fracaso.

Reza el proverbio chino: «Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida».

“Vivimos en un mundo de constantes cambios”.

Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro.

En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer.

Formar y educar hijos triunfadores, hijos luchadores, con carácter templado, con espíritu de superación que sepan salir de salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia…, eso será lo que les permitirá calificar en trabajos como de realizarse como grandes emprendedores.

Los hijos enfrentando las adversidades, probar amargo, les permitirá crecer de verdad y triunfar en lo que se propongan que además contribuirá en la formación de su hogar con la respectiva crianza afectiva y efectiva de sus propios hijos.

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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