DISCIPLINA Y LIBERTAD

La autoridad puede depender mucho del temperamento, de la forma de ser de cada uno. Puede adquirirse, mejorarse o perderse conforme a las normas seguras que conviene conocer.

Cuando a un padre o a una madre, o aun docente, no le obedecen en condiciones normales claro está, la falta no está de ordinario en los niños y o adolescentes, sino en quien manda.

Repetir órdenes sin resultado, intervenir constantemente, mostrar aire dubitativo o falta de convicción y seguridad en lo que se dice, son las causas más habituales de la pérdida de autoridad.

Es importante hacer la diferencia entre autoridad y autoritarismo. El autoritarismo requiere poco talento, pero ser autoritario no otorga autoridad.

Hay gente que piensa que el éxito está en que jamás le resistan una orden. Pero eso es confundir la sumisión absoluta de los hijos con lo que es auténtica autoridad. Es no distinguir entre poder y autoridad.

El poder se recibe, la autoridad hay que ganarla en buena lid: se conquista mereciéndola.
Mandar es fácil. Conseguir ser obedecido, ya no tanto.

Lo que exige un auténtico arte es conseguir que los hijos obedezcan en un clima de libertad.

En edades tempranas era más fácil, pero con el tiempo las cosas se van haciendo difíciles, hay una mayor contestación, el niño se rebela con más fuerza ante lo que no entiende.

Esto llega con la adolescencia, o antes; a veces, con motivo de la adolescencia de un hermano mayor; y, de ordinario, antes que en pasadas generaciones.

El niño tiene ahora entre diez o doce años. Ya no es una criatura que obedece «porque sí». Dentro de poco será un hombrecito muy independiente.

Prepárenlo para que entonces pueda elegir libremente lo mejor. Acompáñelo en sus sueños, guíe con Amor sus pasos. Enséñelo a pensar y a decidir.

Educar en la libertad es difícil, pero es lo más necesario.
La libertad es la adecuada gestión de las ganas, y unas veces habrá que seguirla y otras no según José Antonio Marina.

Hay padres que, por afanes de libertad, no educan; y otros que por afanes educativos, no respetan la libertad.
Ambos extremos son igualmente equivocados. Hay que mandar lo que razonablemente se pueda exigir.

En el hogar es importante esforzarse por crear un ambiente de libertad en el que su hijo (s) se sienta (n) en confianza, donde los controles sean comprendidos como el buen ejemplo para que así rinda sus frutos en la disciplina.

Descubran a su hijo haciendo algo bien y elógienlo.

Y ustedes padres partan de lo que Goethe expresa: “el ejemplo noble hace fáciles los hechos más difíciles”.

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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