Caminar, crecer y continuar

Durante nuestra existencia es inevitable que suframos por nuestras propias decisiones, la de otros o por acontecimientos que llegaron y nos cambiaron la manera de ver la vida.

Una enfermedad, un despido, una traición, un mal negocio, un(a) hijo(a) rebelde, una separación familiar, una muerte de un ser querido, un divorcio, un accidente, pueden llevarnos a no desear seguir caminando, pero los ánimos no deben impedir que avancemos.

La vida está compuesta de ciclos, etapas y momentos, unos más suaves o agradables que otros, todos en su mayoría nos brindan la oportunidad para aprender, crecer, madurar y continuar.

Son oportunidades para reconectarnos con nosotros mismos y sacar a flote las herramientas adquiridas en ese transitar para sentar cambios que nos favorezcan y nos permitan comprender mejor lo vivido.

Siempre se puede volver a empezar. La humildad es la llave. Agradece lo que ya tuviste, lo que tienes y lo que está en camino…

No importa lo pequeño que sea, porque cualquier motivo por el que seas agradecido hará que vibres en la frecuencia correcta para atraer a ti lo que deseas.

La aceptación de la realidad, un fuerte sentimiento de compasión (empatía con el sufrimiento ajeno y deseo de ayudar a los demás) y creencias fuertemente arraigadas como la ley de causa y efecto, entre otras cosas, eliminan cuestionamientos del tipo «por qué me tiene que pasar esto a mí ? «, sentimientos de victimismo e impotencia, y al mismo tiempo ayudan a las personas a asumir su responsabilidad en el campo de acción que depende de ellas para seguir adelante con sus vidas.

El mundo que conocíamos se está disolviendo y reformando, pero no es el fin sino el inicio de una era más justa, compasiva y cooperadora para nuestro planeta. Sin embargo, la incertidumbre está a la orden del día y nos espera una larga e intensa época de cambios.

Reflexionemos con el siguiente decálogo:
• Renuncia a intentar cambiar el pasado, porque ya es historia. Invierte la totalidad de tu energía en crear el presente y el futuro como tu mejor obra de arte.

• Moviliza un pensamiento resiliente, es decir, un pensamiento con capacidad de actuación. Incorpora los siguientes métodos a tu vida:
– Enfréntate a la realidad y acéptala como es.
-Encuéntrale un sentido útil y positivo a tu situación.
– Usa todo cuanto tengas a mano para improvisar soluciones.
• Abandona de inmediato la mentalidad de víctima. Despréndete del rencor y recupera tu fuerza interior.
• Haz ejercicio con regularidad. El estrés reduce el cerebro y el ejercicio físico reduce el estrés, hace crecer el cerebro y ayuda a reducir la depresión.
• Haz algo, no te quedes de brazos cruzados. Desarrolla un optimismo realista que te motive a actuar con entusiasmo en el camino adecuado, pero evita las ilusiones (las afirmaciones positivas sin fundamento) que te conducen a un callejón sin salida.
• No te limites a actuar, medita cada día. La meditación protege la salud, reduce el estrés, estimula el hemisferio derecho desarrollando habilidades como la improvisación, la intuición y la empatía, que te ayudarán a crear un presente y un futuro mejor.
• Implícate en la vida. Relaciónate con otras personas y animales, búscale un sentido a tu vida y vive en coherencia con el mismo.
• Cambia tu centro de atención. La liberación del sufrimiento es muy sencilla, según el maestro budista Kelsang Gyatso, basta con cambiar el objeto de tu atención: deja de centrarte obsesivamente en ti para empezar a pensar en los demás. Ayudar a los demás hace que dejes de pensar sólo en tus problemas y libera las hormonas del bienestar que curan, inspiran y dan sentido a la vida.
• Al terminar el día, piensa en algo nuevo que agradecer. La gratitud y otros sentimientos positivos aumentan la fuerza interior y te ayudan a ser una persona más comunicativa y compasiva.
• Conecta con un amigo. Busca personas que compartan contigo tu camino de crecimiento personal y espiritual.

Necesitarás su apoyo, inspiración y motivación en más de una ocasión, cuando te sientas desmotivado.

Dejemos atrás el pasado y sigamos adelante. El pasado es la universidad que te ayuda a crecer. El presente es tu oportunidad. Y el futuro es la obra maestra que ya estás creando. El camino es la meta, caminar es llegar.

Y si el destino como misterioso cambia la ruta, recordemos :
“Todo ser humano, cuando termina esta vida, debe haber cumplido con el propósito de dejar un legado para que otros lo tomen como herencia”. (Dr. Roberto de Vries).

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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