Notas, reflejo de aprendizaje

Si es así, la nota es un reflejo de algo más que el simple rendimiento,… lo que puede para ayudar a los alumnos a aprender.

Muchos niños y jóvenes viven con la preocupación a cuestas de obtener buenas calificaciones, por lo que estudian y exponen de acuerdo a lo que ellos perciben como mejor aceptado por el docente de turno. Lo lamentable es que están aprendiendo, pero no se están educando adecuadamente. Educarse es prepararse para la vida, y no lo logra quien se acostumbra a depender del criterio de los demás.

Las calificaciones constituyen un elemento de juicio importante para la detección del progreso del proceso de aprendizaje. Pero es necesario limitarse al rol que deben cumplir. Los padres, siempre desean lo mejor para sus hijos.

Pero si esto consiste en presionarlo para que sea el alumno con las mejores calificaciones, en lugar de hacerle un bien, lo estamos perjudicando, puesto que las calificaciones no representan en un sentido exacto el entendimiento o la educación.

Cada persona es un ser único, con sus propias capacidades, por eso se debe estimular a los estudiantes para que las aprovechen al máximo, exigírselo si es necesario, haciéndoles ver que es por su propio bien; pero nunca poniendo el acento en los resultados numéricos que generalmente constituyen una calificación.

En determinado período de nuestra vida la aprobación o no de un curso depende de las calificaciones obtenidas ya que estas representan el indicador de la efectividad de nuestro trabajo, más no el indicador preciso de nuestra inteligencia y educación.

El docente no se debe imponer nunca utilizando la calificación como elemento de poder sobre sus alumnos, lo que, lamentablemente a veces sucede.

Sin embargo, a mi criterio, la responsabilidad fundamental en este sentido recae sobre la familia.
Desde pequeño, el niño debe ser estimulado a estudiar para aprender y ser mejor, pero nunca para lograr las mejores calificaciones.

Los hijos deben prepararse para la vida bajo la guiatura de sus padres donde es importante que aprendan de sus propios errores, que sueñen, se adiestren con disciplina y organización a fin de así poder enfrentar las derrotas y frustraciones que la propia vida traza en su camino.

La juventud se ha encerrado en sí misma, ha perdido la ilusión y la capacidad de discusión, son repetidores de ideas, por ello el docente juega un papel primordial para estimular el pensamiento vs el sentimiento. «Lo ideal es que los papás mantengan una comunicación fluida con sus hijos para que puedan acompañarlos en su proceso de aprendizaje durante todo el año».

Importante además es comprender que lo que debe lograrse es que el alumno aprenda con H, o sea aprehender que significa interiorizar para poderlo aplicar en su diario vivir. Mantener una buena comunicación que vaya más allá de las notas también es importante. Esto implica acompañarlo en sus distintas actividades e inquietudes, no sólo las escolares.

De esta forma, si se presenta un problema de rendimiento es más fácil que el hijo lo cuente y pida ayuda. «Hay papás que están demasiado preocupados de las notas e interrogan a sus hijos principalmente sobre el tema en vez de compartir también otras cosas. Esto no conviene ya que el hijo se siente valorado sólo por su desempeño académico».
Nuestros hijos merecen soñar para crear.

La vida sin sueños es como una mañana sin rocíos, un jardín sin flores o una mente sin construcción de ideas.
Todo ser humano deber ser un vendedor de sueños.

Los sueños no son deseos, son proyectos de vida que debemos controlar y que nos permiten abrir la ventana de la mente para que seamos autores de nuestra propia historia.

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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