Despertando la musa

Encontrar nuestra inspiración es la puerta a dar con una adecuada creatividad. Toda motivación interna y trascendental nos obsequia felicidad. La felicidad, sin duda, es algo muy personal.

Cuando somos padres creemos que nuestros hijos deben ser nuestra principal motivación en la vida. Es verdad que un hijo suele convertirse en un motor que nos impulsa a hacer muchas de las cosas que hacemos, que nos motiva a luchar y hasta a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos (y así un largo etcétera).

Pero yo creo que depositar en ellos esa responsabilidad es un poco “delicado” y hasta cierto punto equivocado.
Los hijos, más bien, nos inspiran y nos hacen crecer como personas.

Aprendemos con ellos, especialmente de nosotros mismos. Pero la motivación que provoca la paternidad está ligada a una tarea o responsabilidad adquirida y, en ese sentido, depende de alguien más y de un rol obtenido. Todo se vuelve una cadena que con antecedentes de unión, comprensión y máximo AMOR va a volcarse en la propia musa de inspiración.
Sin embargo existen acontecimientos que pueden generar en uno sensaciones contrarias.

Quien más, quien menos, en alguna ocasión todos nos hemos sentido abatidos, desilusionados, llenos de dudas e incertidumbres. Algunos más, otros menos, alguna vez, cada uno de nosotros hemos atravesado situaciones frustrantes, hemos fracasado y nuestra confianza ha tambaleado. En mayor o menor medida, me atrevo a pensar que todos, en algún momento, hemos tenido que enfrentarnos a sucesos desagradables, que han dejado nuestras ilusiones maltrechas y nuestra autoestima ha sufrido un duro golpe.

Estos hechos, que son inevitables, pueden provocar una desmotivación más o menos profunda, más o menos duradera.
En la vida no existe ningún secreto, lo que nos diferencia a uno de otros es la manera como reaccionamos ante lo que nos sucede.

Algunos caen fácilmente en las profundidades del pozo del desánimo y les cuesta salir a flote. Otros, en cambio, se reponen con rapidez, recuperan la motivación y se ponen nuevamente en marcha.

Se ha comprobado que son estos últimos quienes alcanzan el éxito con mayor frecuencia, puesto que la motivación es uno de los pilares imprescindibles para construir el éxito.

Pero la buena noticia es que no todo lo negativo que se piensa al final ocurre.

Tenemos que tener en cuenta que toda persona que alguna vez inició en algo que posteriormente tuvo éxito, al principio tuvo muchos detractores, desde Copérnico o Galileo hasta Adrew Carnegie, Napoleón Hill, los hermanos Wright, Ray Kroc, Henry Ford, Oprah Winfrey, Steve Jobs, Walter Disney, el Coronel Sanders, Eleanor Roosevelt entre muchos otras…

“El miedo se reduce practicando pequeños actos de valentía.” (Napoleón Hill ).

Y bajo esa premisa despertamos la musa de motivación con actitud positiva para cada día avanzar en positivo alegremente ante cualquier acontecimiento que aparezca, amén.

@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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