Abrir y Cerrar Etapas

Doris Gicherman
No podemos vivir anclados en experiencias del pasado sin posibilitarnos el crecimiento personal.
Es necesario aprender a desprenderse de experiencias del ayer que han concluido y que no pueden seguir anclándonos, sin dejarnos fluir en el mar de las nuevas posibilidades.
Estoy pensando en relaciones afectivas que ya terminaron y a las que no puedo seguir pegada obsesivamente.
Me refiero a etapas de la vida, que por muy lindas y emocionantes que fueran, ya terminaron y debo asumir unas nuevas etapas.
Estoy pensando en proyectos que terminé con el resultado que sea y que ya no puedo seguir trabajando en ellos, porque su oportunidad y su tiempo finalizaron.
La vida es dinámica.
No podemos pretender vivir la vida desconociendo su esencial dinamismo.
Ella está en continuo devenir.
No es estática.
Su presente es un continuo siendo.
Nada se queda para siempre, todo va y va.
No podemos ir en contra de la corriente con la vida.
Hacerlo es una manera de comenzar a sufrir innecesariamente.
Tenemos que aprender que en la vida toda pasa.
De cada evento un aprendizaje que con humildad debemos tomar.
Se abren y cierran etapas, lo mejor es lo que sucede.
Hay que entender que todas las experiencias tienden a pasar o a transformarse.
Por ejemplo, una relación afectiva se acaba y eso forma parte de la condición de la vida, o se transforma en algo mejor.
Es la búsqueda de la plenitud que toda realidad humana tiene.
No podemos pretender vivir en ella igual para siempre, eso puede conducirnos al sufrimiento y no salir del hoyo.
No nos debe extrañar que algo se acabe.

Es parte de la vida.

A veces le pedimos a la vida que no sea como es y eso no es posible.
Cuando nos cerramos a aceptar que una relación terminó, estamos desconociendo que esa es la posibilidad más real que tiene.

La vida hay que vivirla con esperanza y fè.
Siempre tenemos que vivir con la seguridad interior que todo tiempo futuro será mejor.
Esto es que con optimismo nos desprendemos del pasado porque creemos que el futuro será una experiencia más agradable y próspera.

Creer en Dios, hacer el bien tendiendo nuestra mano al más necesitado en todo el sentido de la palabra a mí en o particular me llena de regocijo, plena mi alma.

Hay que vivir cada etapa con toda la pasión y todas las ganas.
Cuando se ha vivido a plenitud cada momento, cada etapa se puede dejar más fácilmente.
Por eso la mejor manera de estar preparado para finalizar una etapa es haberla disfrutado en su momento.
Se necesita decisión y compromiso para cerrar una etapa que ya terminó.
Para ello es importante que hagamos un inventario y nos demos cuenta de qué fue lo bueno que nos aportó.
Haciendo ese inventario o la evaluación con la pretensión de seguir adelante, sin miedos con optimismo apostando a lograr mejores cosas.
Importante saber que el camino está, solo hay que saber pedir con un corazón limpio y con Fe así la fuerza o energía necesaria nos llevará a lo mejor.
Aprendamos a sumar y a multiplicar en acciones, la vida se encarga de enseñarnos a restar y a dividir para conducirnos a transitar el camino que corresponde.
Quiero aprovechar este medio para agradecer al Universal haberme dado la oportunidad de escribir durante dos años continuos, dejando la puerta abierta para un pronto regreso.
@DGicherman
www.dorisgicherman.com

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